Museo de Arte Moderno de Tarragona · 23 de octubre de 2026
MAMT,
50 años.
Miremos, y algo pasa.
50
años
Miremos,
y algo pasa.
23.10.2026MAMT · Part Alta · Palacio de la Diputación
Hay lugares
que forman parte de la ciudad de forma tan natural que casi olvidamos que están ahí.
Pasas por la calle
de Santa Anna,
en la Part Alta, y el Museo de Arte Moderno de Tarragona está allí, discreto, entre piedras antiguas, como si siempre hubiera estado.
Pero este
octubre
el MAMT
ha cumplido 50 años.
Y ha decidido que no quería celebrarlo con discretos discursos, sino saliendo a la calle e invitando a todo el mundo a mirar.
Esta entrada es un pequeño homenaje personal. No es una crónica oficial ni una reseña, sino la mirada de alguien que quiere a este museo, que lo ha visto cambiar y que, en estos últimos tiempos, tiene la sensación de que vive uno de sus mejores momentos.
1976Año de nacimiento del museo
50Años mirando
20Artistas en el recorrido
2.430Bombones de chocolate
Medio siglo mirando
El Museo de Arte Moderno de la Diputación de Tarragona nació en 1976 con una función muy clara: exponer de manera permanente las obras que la institución había ido reuniendo. Con los años, aquella colección se ha convertido en un referente cultural de primer orden para toda la demarcación, y el museo ha pasado a ser también un espacio para incentivar la producción y la creatividad de nuestros artistas. Julio Antonio, el Tapiz de Tarragona de Joan Miró, la escultura, la pintura y, cada vez con más fuerza, la fotografía forman parte de una historia que es también la historia artística del Camp de Tarragona, las Terres de l’Ebre y el Baix Penedès.
Cincuenta años dan para muchas transformaciones. Cambios de espacios, de montajes, de maneras de entender qué debe ser un museo y para quién. El MAMT ha pasado de ser un lugar donde se guardaban y se enseñaban obras a ser un lugar donde pasan cosas: exposiciones temporales, actividades pedagógicas, publicaciones, archivo, biblioteca, colaboraciones con festivales como el SCAN de fotografía… Y todo apunta a que la transformación no se detiene aquí: está previsto que el Palacio de la Diputación acoja el museo en el futuro, y se abrirá una etapa nueva.
Miremos. Y mientras miramos, algo pasa.
Quizá pasa justo al lado, en ese lugar adonde la mirada todavía no ha llegado. Una puerta que se abre. Una voz que habla en otra sala. Una persona que vuelve después de muchos años y descubre que lo que recordaba ya no es exactamente lo que ve. Una conversación que empieza delante de un cuadro y acaba detrás de una escultura.
— Programa de mano de la fiesta
La fiesta
El viernes 23 de octubre, de seis a diez de la tarde, el museo abrió sus puertas y, literalmente, salió a la calle. Bajo la dirección artística de Judith Pujol, creadora escénica, dramaturga y gestora cultural, una veintena de artistas nacidos en la demarcación o vinculados a ella convirtieron el recorrido entre el MAMT y el Palacio de la Diputación en una gran exposición viva, con instalaciones, música, danza, proyecciones y acciones participativas.
Como dice muy bien el programa: «Bailar, brindar y celebrar lo que ha pasado. Y dejar espacio para todo lo que todavía ha de pasar.»
01 · Dentro del museo
Todo empezó a la hora de la puesta de sol, en el interior del MAMT. Nos daba la bienvenida Perfecta quietud lluminosa, de Alba G. Corral, una revisión de su obra Perfect Brilliant Stillness (2015), hecha con código y una nueva imagen desarrollada a partir de un atardecer en La Ràpita, en el delta del Ebro: un paisaje que se fragmenta, se duplica y se reorganiza en tiempo real, donde la luz, el agua y la vegetación se descomponen y se vuelven a construir constantemente.
Más adentro, Lluc Queralt presentaba L’arxiu de Lluc Queralt, un trabajo a partir del archivo fotográfico del museo que ponía en relación fotografías de archivo de trabajadores y trabajadoras del museo y de la Diputación con nuevas imágenes. Gestos, posturas, texturas y geometrías que atraviesan décadas y que convierten el archivo en un territorio activo de memoria.
Y, recorriendo el espacio, L’escena, con el sonido de Magí Capdevila, la luz de Manoly Rubio, la voz de Neus Pàmies y los cuerpos de la compañía La Im.perfecta, dirigida por Raquel Méndez. Una propuesta que partía de una idea preciosa: hacer que el museo respire, que el pasado, el presente y el futuro coincidan por un instante en un mismo cuerpo vivo.
02 · El recorrido por la calle
Y después, salir. Porque, como dice el programa, siempre falta espacio. Desde la calle de Santa Anna, la fiesta pasó por la plaza del Fòrum, la calle d’en Granada, el Arco de Sant Antoni y el paseo de Sant Antoni, hasta llegar al Palacio de la Diputación. Por el camino, tres piezas de la colección permanente salieron de su sitio y fueron reinterpretadas por artistas de hoy:
- Plaza del Fòrum · CaldodeCultivoO la fi del món o la fi del capitalisme, a partir de L’astrònom de Lluís M. Saumells: una invitación a alzar la mirada y a imaginar futuros posibles.
- Calle d’en Granada · Susanna IngladaEntrellaçats, un diálogo con el Monumento a los Héroes de Tarragona de Julio Antonio que transforma el heroísmo en una idea colectiva, de cuerpos que se sostienen unos a otros.
- Quim PackardRocam, follets, esfinx, a partir de la Esfinge de Roscoff de Josep Nogué, para hablar de paisaje, geología y mirada.


Hice este recorrido con la cámara en la mano, y lo que más me impresionó fue la gente. Gente de todas las edades, vecinos, curiosos, familias, artistas, personas que quizá no habían entrado nunca en el museo y que, aquella tarde, lo seguían calle abajo.
03 · La llegada al Palacio
En el patio del Palacio nos esperaba Balisa mòbil, de Josep Poblet: luces suspendidas que orientan, señalan y abren una dirección. La obra quedará instalada allí, como primera pieza de la futura sede del museo, para relacionar los dos espacios: el museo que ha sido y el que será.
Después llegó la música. Terrae presentó Nostre gra, un viaje río abajo por las canciones y el patrimonio inmaterial de las Terres de l’Ebre. Meli Perea hizo sonar Temas, terapias y visajes, desde las raíces afrocolombianas, el rap y la electrónica. Y David del Campo, de Campitös pastry & choco, reprodujo el Tapiz de Tarragona de Miró con 2.430 bombones de chocolate: una obra que, a medida que el público se la comía, dejaba aparecer otro mensaje. Arte para compartir, literalmente.
Para terminar, la fachada del Palacio se convirtió en una gran pantalla. Las proyecciones de Alba G. Corral, con la luz de Manoly Rubio y las ilustraciones de Alba Domingo (El passat, present i futur, tres figuras que atraviesan el tiempo a través de la mirada), recogieron todas las capas de la fiesta y las proyectaron sobre el edificio donde, dentro de unos años, vivirá el museo.
Nunca tan vivo
Ahora quiero decir algo que es pura opinión personal, pero que siento de verdad: me parece que el MAMT no ha estado nunca tan vivo como ahora.
Detrás de una fiesta como esta, y de todo lo que el museo hace durante el año, hay un equipo humano muy potente. Personas que conservan, que restauran, que documentan, que investigan, que montan exposiciones, que piensan actividades para escuelas y para públicos de todo tipo, que cuidan el archivo y la biblioteca, que se ocupan de la producción y de todos los detalles técnicos que nadie ve.
Lo que están haciendo me parece una labor increíble. Tantas exposiciones, tantas propuestas, tanta voluntad de abrir el museo a la ciudad y de conectarlo con los artistas del territorio, con la fotografía, con la música, con la gente. Un museo que no solo guarda el pasado, sino que se mueve, que respira y que se pregunta qué debe ser mañana.
Gracias a todo el equipo por el trabajo, por la ilusión y por hacernos mirar.
Para la nueva casa
Que la nueva sede os dé espacio, luz y tiempo.
Que las paredes nuevas aprendan los nombres de todos los que vengan a mirar.
Que cada sala siga siendo un lugar donde pasan cosas.
Que dentro de cincuenta años alguien vuelva a celebrarlo.
Por muchos años, MAMT.
Fotografías: Rubén Perdomo. Información extraída del programa de mano «MAMT, 50 anys. Mirem, i alguna cosa passa» (Museu d’Art Modern de Tarragona – Diputació de Tarragona) y de la nota de prensa de la Diputació de Tarragona del 23 de octubre de 2026.











